miércoles, 9 de diciembre de 2009

La 23ª edición del certamen Coreográfico de Madrid

Esta edición se cerró el pasado domingo con la gala de los premiados de este año. El primer premio lo obtuvo la pieza Mala suerte o Falta de talento, de Juan Luis Matilla y Raquel Luque; el segundo galardón fue para Carni di prima cualitá de Natxo Montero y Patricia Fuentes y el tercero, Sinnerman, de Jesús Rubio.

El nivel de baile ha sido esta vez muy bajo, probablemente el más desesperanzador de las últimas ediciones de esta importante plataforma, centrada en la oferta nacional y por la que han pasado ya más de dos generaciones de bailarines y coreógrafos locales y extranjeros que residen y desarrollan su trabajo en España.

La crisis ha tocado al sector de la danza muy en serio y antes que a otros segmentos de las artes escénicas, pero si de la carencia hay que sacar virtud, en este caso los procesos han abocado al desencanto y al desconcierto. No puede decirse ni tan sólo que los trabajos se inserten con fluidez en las tendencias internacionales, sino que caen en el juego endogámico de la imitación. Poco uso de la técnica corporal, ya sea convencional o periférica, casi nula destreza en la estructuración espacial y un petulante intento de intelectualizar los productos han sido características prácticamente uniformes de lo presentado y premiado. Si se habla de crisis global y sus reflejos, habría que empezar por analizar las crisis de creatividad, de verdadera ocupación del talento coreográfico.(El País)

Fuentes: El País
www.pasoa2.com

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